Omar: De estar en una bolsita de la calle, al corazón de todo el barrio.

Desde Vitalcan, y junto con Patita Patita, decidimos crear un concurso donde se premie la verdadera historia de amor. Por eso le pedimos a la gente que nos cuente cuál es su historia de adopción que tiene o tuvo con alguna de sus mascotas. Recibimos muchas y realmente todas muy hermosas, pero una en especial nos logró llenar de orgullo y amor.

A continuación, vas a poder leer la carta tal cual la escribió Vero, la ganadora del concurso que se llevará 3 meses de alimento Balanced, totalmente gratis. Vero, junto con su pareja, agrandaron la familia y su corazón adoptando a Omar, un cachorrito de sólo 8 días. Disfrutá su historia:

La noche del 16 de mayo del año pasado, a eso de las 23.30hs, hacía mucho frío y sólo quería llegar a casa para cenar algo calentito y descansar luego de un largo día. Acercándome a la puerta de entrada del edificio donde vivo, escucho un animalito llorar muy fuerte, desgarrador. Estaba oscuro, no se veía mucho y pensaba, “¿Qué es? ¿Dónde está? ¿Lo atropellaron? ¿Es un gato en un árbol sin poder bajar?”
Pasando 10 metros la puerta de casa, veo a unos vecinitos chusmeando algo en un rincón de la vereda. Me arrimo y, ¡¡SALE RODANDO UN PERRITO BEBE DE UNA BOLSA DE SUPERMERCADO!! No lo podía creer. ¿Quién puede ser tan malo para dejarlo ahí? Hoy sigo sin entender. Asique le pregunté a los chicos si sabían quién lo dejó o algo. Me dijeron que esa misma tarde los vecinos habían encontrado en la esquina, entreverados y tirados como basura, 8 perritos. Los hermanitos de este. Y que entre todos, por suerte, se los habían repartido pero este fue por segunda vez abandonado por uno de esos vecinos que, ¡claramente no tiene valor ni para cuidar de un cachorro de días!
Mi corazón empezó a latir muy fuerte, mis ojos se llenaron de lágrimas y no pude dejarlo. Lo puse en mi pecho y corrí hasta el 2º piso, donde vivo. Abrí la puerta y estaba Pablo, mi pareja trabajando en la compu. Lo saludo, le doy un beso, le digo hola y pongo al pichu en el medio del living. Me dice: ¿¡Trajiste un gato!? “No” le digo, “es un perrito” :(. Y morimos de amor los dos. Comenzó la operación rescate. Lo calentamos, intentamos alimentarlo. Entramos a Google, mensajes y llamados de emergencia a amigos bicheros. Tanto que se hicieron las 2 pm y Pablo salió en bicicleta hasta la farmacia a comprarle una mamadera para q pueda comer. Recién ahí comió. El guante que improvisé no sirvió, la jeringa tampoco. El gotero menos.
Supe q esa noche no dormiría.
Le sacamos fotos y armamos un face publicando su aparición y pedido de adopción. Yo igual sabía que hasta el domingo estaría conmigo. El lunes era un misterio, pero yo tenía que ir a trabajar sí o sí. Igual eso no me preocupaba. Era jueves por la noche recién.
Antes de armarle una cuchita calentita al lado de la cama, Pablo lo levanta con su largo brazo, cual Zimba del rey león y me dice: “¡¡Tiene cara de Omar!!” Silencio. Lo miro y le digo: “Es indefinida su carita”. Era tan chiquito que tenía los ojos cerrados. Pero le dije, “Sí, tiene cara de Omar”. De ahí su nombre hoy.
Cada 2, 3 hs, mamadera con las indicaciones correspondientes.
Así hasta que amaneció, Pablo se fue a trabajar y yo, viernes en casita. Esperé q sean las 9 am, y a buscar veterinarias para asesorarme. Nunca tuve un perrito tan bebe. Siempre de 45 días en adelante. Mis padres nos inculcaron el amor por las mascotas y siempre tuve. Pero desde que vivo en Bs. As.(en departamentos), nunca se me ocurrió. Siempre quise pero también siempre dije no, aunque moría o muero cada vez q veo un callejerito pasando frío o demás. Un animal me puede. Gato, perro, lo que sea.
Asique recorrí 4 veterinarias de la manzana y alrededores, sin éxito. Nadie me daba bola ni la respuesta que quería escuchar.  Llegué con las chicas de UFA veterinaria. Entré y me lo sacaron de las manos, lo besaban, lo mimaban, me tranquilizaban y asesoraban.
Me dieron su dieta y recomendaciones. La más importante: MUCHO AMOR. Y la vete se animó a decir que Omi no tenía más de 8 días de vida, por sus características físicas, y que por suerte había tomado la teta por eso supo tomar mamadera. Que sea consciente de que había sufrido mucho y, al ser destetado y pasado tantas horas sin el calor de su mama, era posible que no subsista.
Llegó el domingo. Viajamos a mis pagos 100 km. al bautismo de un sobrinito. Omar fue con nosotros, todos querían conocer y besar.
Llegó el lunes y siguió con nosotros.
El universo conspiró a nuestro favor para que mucha gente, nada que ver entre si, nos quiera ayudar. Este perrito nos conmovió a todos. Se volvió famoso en el barrio. Creo que Dios nos lo mando.
Todos querían saber de su avance y de cómo estaba, ya que varios de sus hermanitos no sobrevivieron a tanta maldad humana.
He escuchado en el almacén gente que decía: “yo le ponía el platito, ¡pero no tomaba la leche!”. Y, ¡tenía los ojos cerrados señora! Póngale a un bebe humano cuchillo y tenedor haber si sabe comer.
Aprendimos a amarnos. Descubrimos que teníamos mucho amor para dar y que sólo un perrito te puede dar tanto amor.
Viajaba en mi cartera. He ido a bancos, supermercados, negocios, colectivos y nadie nunca supo que Omar estaba ahí. Hemos comido en parrilla con Omar en la falda sin nadie se dé cuenta.
Sólo dormía y comía. ¿A quién le puede resultar difícil hacer eso?
Los días pasaban y más nos encariñábamos los tres. Me enamoré más de Pablo al verlo tan tierno con un ser indefenso. Llegaba de la facultad a las 12 de la noche para darle la mamadera.
Mil cosas pasamos, hasta una noche ir a una guardia veterinaria a las 3 de la mañana porque lo empachamos de leche. Era y es un pochito morfoni.
Dudas, miedos, incertidumbre. Pero decidimos quedárnoslo y que se agrande la familia.
A falta de un niño en la pareja, tenemos a Omar.
Hoy 9 meses de amor, de risas, travesuras, incondicionalidad, besos con baba, muebles rotos y horarios obligatorios de paseos y de pipis.
Pero nunca nos arrepentimos de tenerlo.
¡Para siempre estará con nosotros! O por lo menos hasta que Dios lo disponga.
Nos cambió la vida, para bien. Nos unió aún más como pareja, ablandó a nuestros viejos.
Es comprador y muy inteligente.
Es como le digo yo, ¡El amor de mi vida canino! 

 

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2 personas ya comentaron en “Omar: De estar en una bolsita de la calle, al corazón de todo el barrio.” Sumá tu comentario

  1. ana dice:

    hermosa historia, es amor eterno y desinteresado, los felicito por la decision de quedarselo

  2. Tere dice:

    Dios los bendiga, que decir…una historia llena de Amor. Puedo comprender tu Amor por el, aqui en casa hay 7 gatos rescatados de la maldad humana y ahora Peter, un perro adorable. Se de ese Amor incondicional desde hace muchos años, siempre tuve “rescataditos” hoy muchos de ellos ya muertos de muy viejitos, han sido LUZ en nuestrs vidas y nosoros en la de ellos, no lo cambio por nada. Me alegrabel corazon que Omar este con ustedes!!! Un abrazo.

    Nota: no veo foto de el, me encantaria verle la carita.