Te quiero mucho, poquito, ¡te mordí!

Por qué nos muerden

Por momentos estamos en una especie de luna de miel con nuestro felino, pero en un abrir y cerrar de ojos parece que se terminó el amor y a cambio de nuestros mimos, recibimos una mordida de su parte. ¿Por qué?

 

Muchas veces los gatos parecen aceptar con gusto (e incluso pedir) nuestras caricias. Disfrutamos de la suavidad de su pelaje en nuestras manos y pensamos que esa actitud de indiferencia con la que suelen caracterizar a los felinos, es algo que en el vínculo con nuestro amiguito, no existe.

Pero de repente nos quedamos mirando las marcas de sus dientes en nuestro brazo. Y nos preguntamos ¿qué pasó?,¿qué hicimos mal? Ya no quiere que lo toquemos….

 

La agresión felina inducida por caricias, puede ser un comportamiento defensivo u ofensivo, que se refuerza por aprendizaje, es decir, nuestro amiguito aprende a detener los encuentros no deseados mediante la agresión.

Es importante considerar que el contacto y el dolor tienen vías neurológicas comunes. La sobreestimulación por caricias repetidas puede causar excitación, dolor y electricidad estática. Además algunos gatos pueden tener una hipersensibilidad patológica.

Como siempre mencionamos, es importante descartar con el Médico Veterinario, que la agresión de nuestro gato, no está relacionada a un dolor o incomodidad subyacente.

 

Dado que las mordidas de un gato pueden causar serias heridas, es muy recomendable evitar los episodios de agresión y mantener el contacto físico sin llegar a generar una molestia en nuestro gato.

Para evitar esta reacción, no resultará útil “desojar una margarita”, sino que a medida que vamos conociendo a nuestro amiguito, seguramente podremos notar cambios sutiles que nos indicarán su disgusto. Cambios posturales, movimiento nervioso de la cola, orejas pegadas a la cabeza, pupilas dilatadas, entre otros signos, que debemos aprender a interpretar en su forma especial de comunicarse con nosotros.

Además, es bueno saber que cuando un gato se sienta sobre nuestro regazo, no implica necesariamente que quiera que lo acariciemos.

 

¿Qué señas reconocés en la comunicación con tu gatito?

 

Fuente:

Comportamiento de perros y gatos. De Debra Horwitz y Jacqueline Neilson

 

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