Entendiendo la epilepsia idiopática

Beagle

La epilepsia es un trastorno cerebral que afecta a los seres humanos, así como animales de compañía. La presencia de convulsiones, es causa de preocupación y angustia para quienes tienen un amiguito que las padece. Y aunque no existe una cura definitiva para la epilepsia, los animales que padecen esta enfermedad pueden llevar una vida completamente normal y debemos saber qué hacer ante una convulsión.
¿Qué es la epilepsia idiopática?

Se denomina epilepsia idiopática a la enfermedad caracterizada por un disturbio encefálico primario, que se distingue por la presencia de convulsiones recurrentes sin lesión cerebral, es decir, convulsiones que se repiten a lo largo de la vida del animal, sin ningún otro síntoma y llevan una vida completamente normal entre episodios convulsivos.

Presenta un componente genético, es decir hereditario. Por esto, desde el punto de vista clínico, en los casos de epilepsia idiopática, sólo se pueden tratar los síntomas.

Mientras que la epilepsia es relativamente rara en gatos, es muy común en perros.

 

¿Cómo se manifiesta la enfermedad?

Existe una predisposición genética en algunas razas de perros como el Beagle, el Pastor Alemán, el  Labrador y el Caniche.

En cuanto a la edad, se ha determinado que entre los 10 meses y los 3 años de edad es cuando más se presenta, además de predominar en los machos.

La mayoría de las crisis se producen cuando el animal está en reposo o durmiendo, aunque en ocasiones aparecen asociadas a un estímulo emocional.

En un ataque epiléptico existen tres etapas: La primera se denomina “aura” y presenta algunos signos indicativos del inicio del ataque, que muchas veces no los notamos con claridad para anticiparnos. La segunda etapa se denomina “ictus” y se refiere al ataque en sí, que puede durar unos cuantos segundos o varios minutos. Durante el episodio, el animal tendrá una respuesta motora involuntaria, su cuerpo se pondrá rígido, sus extremidades tendrán un movimiento de patadas, pedaleo o remo, producirá saliva en forma profusa e incluso podrá perder el control de sus esfínteres. Por último tendrá lugar la tercer etapa, denominada “postictal”, en la cual el animal parece confuso, desorientado, aturdido, busca atención o se oculta. La recuperación de este cuadro dependerá de la severidad de la segunda etapa y pude ser instantánea o demandar 24 horas.

La frecuencia de los ataques aumentará con el transcurso del tiempo, si el animal no fue medicado precozmente.

Cuando el animal experimenta por primera vez un ataque, sin importar la edad, es muy importante realizar una consulta con nuestro Médico Veterinario de cabecera para que realice un riguroso examen físico que permitirá un correcto diagnóstico y comenzar el tratamiento a la brevedad. Es importante saber que no todos los perros que convulsionan padecen de epilepsia.

 

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de esta enfermedad tiene por objetivo instituir una terapia anticonvulsiva. Sin embargo, muchas veces, los perros que padecen epilepsia idiopática, presentan ataques cortos, poco violentos e infrecuentes, lo que hace que el Médico Veterinario, después de la evaluación desista de prescribir un tratamiento.

Los casos más graves pueden requerir de internación hasta lograr estabilizarlos.

Se sugiere evitar la natación en aquellos animales afectados por la enfermedad.

Los pacientes epilépticos suelen aumentar considerablemente de peso por lo que sugerimos que se le suministre una dieta que permita controlar el mismo como la provista por nuestro V37 o Balanced Control de Peso de Vitalcan®.

 

¿Qué debemos hacer durante el ataque de epilepsia?

Durante el episodio debemos asegurar que el animal no se golpee con objetos que haya a su alrededor y aunque sabemos que es difícil, es muy importante mantener la calma y observar factores importantes para informar al Médico Veterinario, registrando la fecha del ataque y su duración.

Si el ataque supera una duración de 30 minutos, es importante recurrir a la clínica. El animal puede ser trasladado envuelto en toallas o sabanas y dentro de una caja trasportadora si es posible, para evitar golpes durante el viaje.

 

Fuente:

La consulta veterinaria en 5 minutos, Tilley y Smith. Cuarta edición.

www.foyel.com

 

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