Setter Irlandés, un cazador de sonrisas


Ya te presentamos a los beagles y los cockers, ambos cazadores. Hoy le toca el turno a uno muy elegantes, el Setter Irlandés. También conocido como “Setter Irlandés Rojo”.
 
Descendiente del setter rojo y blanco, que surgió de las cruzas de spaniel con pointer y otros setters, el setter irlandés es un perro muy compañero, rápido y de buen olfato que en sus orígenes se dedico a ayudar a los cazadores en su actividad. Los primeros ejemplares aparecieron en los comienzos del siglo XIX y llegaron a América a mediados del mismo siglo.
 
Características
 
. Cabeza: larga, delgada.
 
. Orejas: largas. Colocadas no muy altas en la parte posterior de la cabeza.
 
. Altura: los machos miden entre 65 y 70 cm. En cambio, las hembras miden de 60 a 65 cm.
 
. Peso: el de los machos es de unos 31,5 Kg y el de las hembras es de unos 27 Kg.
 
. Pelaje: lacio, de largo mediano y color rojizo.
 
Carácter
 
Si bien el setter irlandés es un muy buen cazador, por su curiosidad y su velocidad, no debemos dejar que esta palabra que suena tan fuerte nos atemorice. Los perros de esta raza son muy amigables, entusiastas y complacientes, así que se llevan de maravilla con los niños y con otras mascotas.
 
Su tendencia a la agresividad es muy baja, por lo que no son perros recomendables para aquellas personas que busquen un guardián.
 
Es una raza de juguetones un poco testarudos, debido a eso requieren atención y mucha paciencia. Pero al ser tan afectuosos, saben agradecer la compañía de su dueño y demostrar cuánto la valoran.
 
Cuidados
 
Al ser una raza tan activa precisa mucho ejercicio para lograr aplacar su energía, de lo contrario un setter irlandés puede ser muy revoltoso y ladrador. Es también por esto que demanda mucha atención, ya que corre mucho y al soltarlo en lugares abiertos de la ciudad se corre el riesgo de se escape y no pueda regresar.
 
También es necesario procurarle un cepillado periódico, cada dos o tres días, y cortes cada tanto para cuidar el aspecto y la salud de su pelaje.
 
Esta raza tiene una esperanza de vida de dieciséis años si estamos atentos y le damos todos los cuidados necesarios. Por eso debemos informarnos sobre sus aflicciones más comunes, como son la displacía de cadera o la torsión gástrica.
 
Fuentes:
Coile, Caroline. Manual de razas caninas. Editorial Paidotribo. Badalona, 2009.
Fogle, Bruce. Perros. Editorial El Ateneo. Buenos Aires, 2010.

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