Roosevelt y Fala, amor en la Casa Blanca


La semana pasada, nos sumergimos en el glamoroso mundo de Elton John y sus preciosos cocker spaniels. Hoy cruzamos el océano para adentrarnos en la vida de uno de los personajes más influyentes en la historia del siglo XX, Franklin Roosevelt.
 
Roosevelt nació en 1882 en el estado de Nueva York, en el seno de la familia del presidente, Theodore Roosevelt, su primo. Tras graduarse en las universidades más prestigiosas de su país, inició su carrera política, que duraría toda su vida. En 1911 fue elegido como senador por el partido demócrata. Llegó a la presidencia tras la crisis del ’30 y logró sacar a su país adelante. Siempre estuvo acompañado por su esposa, Eleonor y por su amado terrier escosés, Fala.
 
En 1940, durante su segundo mandato como presidente, Roosevelt recibió el mayor regalo de su vida, este precioso terrier a quien nombró en honor a su anterior perro, de la misma raza.
 
Como miembro de la Casa Blanca, Fala recibía tratamientos especiales. Cada mañana y cada noche, el presidente le daba un hueso para comer. Dormía cerca de Roosevelt, en una cama especial, bien cerca del matrimonio presidencial. Y, por supuesto, el terrier escosés, acompañaba al mandatario a todos los viajes que hacía.
 
Adiestrado por una prima de Roosevelt, Fala sabía hacer trucos para divertir a los invitados de la familia presidencial. Una de sus destrezas más destacadas era saber sonreír.
 
Este perro era tan popular como su dueño y necesitó una secretaria que respondiera las cartas de los admiradores que le llegaban. Sin embargo, también fue víctima de una campaña sucia, en la que acusaban al presidente de haberlo olvidado en un viaje. Pero el mandatario se hizo cargo del amor por su perro en un famoso discurso en el cual desmintió todo tipo de acusaciones.
 
El presidente estadounidense murió de cáncer en 1945, tras haber dedicado su vida a la política, a su familia y a su amado Fala. El terrier escosés nunca se recuperó de la enorme pérdida que significó la partida de su mejor amigo. En 1952, falleció y fue enterrado junto a su fiel dueño y compañero. Hoy, descansan los dos en el memorial y están representados por dos bellas estatuas, que simbolizan su eterno cariño.
 
Roosevelt transformó la historia de Estados Unidos y de gran parte de la política internacional, y Fala, ese pequeño terrier escosés, transformó su vida entera.
 
¿Conocés otra historia de tanto amor y entrega como esta? ¡Contános!
 
Fuentes:
www.whitehouse.gov
www.presidentialpetmuseum.com
history1900s.about.com
www.history.com

Foto de nycpooch.com

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2 personas ya comentaron en “Roosevelt y Fala, amor en la Casa Blanca” Sumá tu comentario

  1. cuando muere Franklin Delano Roosbel yo tenía 12 años.
    no creo q Fala se conformara con un hueso, si tengo 2 perros, tenía tres , hace poco un auto me mató al más grande, bello y bueno. pero con unhueso no haciamos nada, comian x lo menos un cuarto kilo de carne, más alimento balanceado de primera marca. Yo vivo de una pensión y una jubilación mínimas, y Franklin era un hombre pudiente, adinerado. No creo q solo le diera un hueso.